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Tu portafolio es un menú. Deja que pidan de él.

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La foto es lo que los convenció. Reservar este diseño pone la reserva en la foto, con el servicio, los extras y el precio ya elegidos.

Nadie reserva un servicio. Reservan una foto. Vieron un set de uñas, un degradado, una pieza en el antebrazo de alguien, y quieren eso. El nombre del servicio lo descubren después, y el precio lo adivinan hasta que preguntan.

Tu portafolio ya convence. Lo único que no hace es tomar la reserva.

El hueco entre la foto y la agenda

Esto es lo que suele pasar. Un cliente ve el trabajo, manda un mensaje y pregunta cuánto cuesta. Contestas cuando puedes. Pregunta si tienes algo la semana que viene. Revisas. Elige una hora. Lo anotas en algún lado.

Cada uno de esos pasos es un lugar donde la reserva se puede caer, y el primero es el peor, porque pasa mientras estás atendiendo a otra persona. El mensaje espera. El cliente sigue deslizando. La foto de otro es la siguiente.

Lo que hace Reservar este diseño

Cada diseño de tu portafolio puede llevar el servicio que requirió, los extras que lo acompañaron y el precio. Cuando un cliente toca la foto, lo que encuentra debajo no es escríbeme. Es la reserva misma, ahí en la página del diseño, con todo eso ya elegido.

Elige una hora entre los horarios que de verdad están libres. Si el servicio pide depósito, lo paga. Recibe una confirmación. Tú recibes una reserva con el servicio y los extras del diseño ya puestos, y el diseño la cuenta, así puedes ver qué fotos te traen trabajo.

Sin hilo de mensajes. Sin cotizar. Sin anotarlo en algún lado.

Un portafolio que reserva

Unas pocas cosas marcan la diferencia entre una galería y un menú.

  • Un diseño, un servicio. Una foto que podría ser tres servicios distintos es una pregunta. Una foto atada a un servicio, con sus extras y su precio, es una respuesta.
  • Publica el precio. Quien no se anima a preguntar igual reserva si el número está ahí. Quien habría regateado no lo hace, porque el número ya es el número.
  • Etiquétalo. Activa el filtro de etiquetas y los clientes pueden acotar la galería, así quien busca un set francés no tiene que pasar por todos tus sets cromados para encontrarlo.

El enlace corto

Cada diseño publicado tiene un enlace corto que puedes poner en una historia, en tu biografía o en un mensaje. Lleva directo a ese diseño, y contamos los toques y las reservas, así ves qué fotos están haciendo el trabajo.

Para quien quiere algo que todavía no hiciste

No todos los clientes quieren un diseño que ya tienes. Para ellos está la bandeja de consultas: mandan una foto de referencia, tú respondes con una oferta que dice el precio, la duración y el servicio, y reservan desde un enlace privado. Es la misma idea en la otra dirección. La foto lo empieza y la reserva lo termina, sin nada que arreglar en medio.

¿Listo para ponerlo en práctica?

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